

24 Mar La tormenta perfecta
En la mayoría de los países, las condiciones políticas, económicas, sociales, tecnológicas, ecológicas y legales, se pueden conocer, objetivamente y con oportunidad, a partir de la aplicación de herramientas de análisis que permiten la mejor toma de decisiones, tales como el conocido por sus siglas como el PESTEL (Acrónimo de las variables arriba mencionadas) o como el FODA, al que ya me he referido en ocasiones anteriores. Ambas herramientas nos facilitan conocer, de manera mucho más completa, el entorno en el que los gobiernos, las empresas, las familias y las personas nos movemos cotidianamente y las repercusiones e impactos que las diversas variables tienen en el mismo. Sin duda que, lo que para las familias y las personas es casi imposible realizar, para los gobiernos es una obligación y para las empresas una conveniente decisión. En este contexto, de ninguna manera puede quedar fuera la academia cuya esencia es servir a la sociedad de la cual son parte y de la que se nutre.
La consideración anterior parte de la necesidad de abordar los diferentes temas que son de importancia fundamental para nuestro país, dadas las condiciones tan complejas que por ahora se presentan y que nos hacen ver en el horizonte inmediato lo que podría ser lo que se conoce como la tormenta perfecta. (Este comentario no pretende ir más allá de lo que significa la opinión de un ciudadano)
En lo político, la afectación al Poder Judicial y a las instituciones autónomas, sin un adecuado diagnóstico, basado más en supuestos superficiales y subjetivos, es de tal magnitud que elimina totalmente o en su esencia aquellos que constituían el sistema de pesos y contrapesos necesarios para el equilibrio de poderes y la vida democrática. Asimismo, el reconocimiento de las minorías y el debilitamiento del federalismo, no abonan a la necesaria unidad que el país requiere, sino que, al contrario, lo dividen y polarizan.
En cuanto a la actividad económica, la situación adversa que se nos presenta como país, por lo menos para 2025 y 2026. De acuerdo a instituciones internacionales como el BM (Banco Mundial), el pronóstico del crecimiento del PIB ha venido siendo recortado en los últimos tres meses, hasta ubicarlo en 1.5% para 2025, cuando los anteriores eran de 2.1% en el mes de junio y de 1.7%, en otoño, ambos del 2024. Esto se explica, en parte, por la desaceleración que ya se venía registrando en los últimos cuatro años; las amenazas al comercio exterior por parte del presidente de los EEUU, D. Trump, actualmente, y, en lo interno, la inseguridad que prevalece en prácticamente todo el país y, con ello, la disminución en la IED (Inversión extranjera directa), en la reinversión de utilidades, en la inversión privada nacional y en la inversión pública que difícilmente alcanzará las cifras requeridas. Aunque las perspectivas no son alentadoras, su pronóstico es superior al que anticipa el mercado (1%). Y al que, por su parte, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), pronostica: en 2025, y que son aún más desalentadores: Sin que exista aplicación de aranceles por parte de los EE UU, el crecimiento sería de 1.2%% a 0.1% y con aranceles, un crecimiento negativo de -1.3%. A diferencia de otros países como China, Brasil y los mismos EEUU que registrarían crecimientos superiores 3%. La SHCP por su parte, estima en el Presupuesto de egresos de la federación para 2025, el (2%)
En cuanto a los temas sociales, aunque algunas de las políticas públicas, especialmente la de seguridad, muestran mayor atención por parte del gobierno federal, algunos rubros como la desaparición forzada, continúan registrando cifras muy altas. La salud, acarrea deficiencias heredadas del anterior gobierno, difíciles de corregir en el corto plazo. Por ejemplo, retrocedimos en el tema de vacunas, y en la atención a ciertas enfermedades que afectan a grandes grupos de población y cuyo costo es muy alto para las familias. El tema educativo en sus dos vertientes atención a los alumnos y justicia y reconocimiento a los docentes (El binomio enseñanza- aprendizaje) que se traduzca en una educación de calidad, son dos pendientes. Con la nueva creación de la Secretaría que atenderá la ciencia y la tecnología, surge la esperanza de que la creación de ciencia pura trascienda las universidades y se traduzca en tecnologías aplicadas en la industria nacional. El perfil de las titulares, tanto de esta Secretaría como de la de Medio ambiente, nos permiten pensar en el desarrollo de la ciencia, la tecnología y en el cuidado integral y oportuno del medio ambiente.
Por último, en cuanto a lo legal, desgraciadamente creo que los congresos, tanto federal como locales, poco aportan, más allá de lo que sus correspondientes ejecutivos les indican. Se anulan las minorías y, con ello, principios básicos de toda democracia. Estas condiciones, sin duda tienen gran peso en la configuración del Estado de Derecho, tan necesario para la normalización de la vida nacional en todas sus vertientes.
Lic. Ángel Ponce Correa (Economista y Docente de Licenciaturas del Sistema Incorporado UNAM de UNICEPES)